En Hungría, solo dos tenistas de competición padecen diabetes tipo 1. Para Rafael Kis-Balázs, este problema de salud fue un serio obstáculo en su carrera. Solía fatigarse durante los partidos y su ritmo cardíaco no siempre era estable. En ocasiones, incluso tuvo que suspender un partido por esta causa. Los médicos le habían recomendado previamente un marcapasos, e incluso llegaron a querer prohibirle competir.
Sin embargo, Rafael ya no sufre estos problemas. Además de la terapia con insulina, ahora utiliza un nuevo método revolucionario. Siente que su rendimiento ha mejorado mucho y que no presenta síntomas. Ha ascendido en el ranking húngaro y sus puntos ATP aumentan constantemente. Durante las revisiones en la clínica deportiva, los médicos se sorprendieron al ver que Rafael no presenta signos de las complicaciones típicas de la diabetes.




