Ferenc padece atrofia del nervio óptico, retinosis pigmentaria y discapacidad visual desde la infancia. El estrechamiento de los vasos sanguíneos dificultaba su visión. Tras probar un nuevo método, notó a los pocos días que su visión mejoraba. Ahora percibe con mayor rapidez los objetos, las personas y los vehículos en movimiento en la calle, y puede ver mucho más lejos que antes.
«Esta es una experiencia nueva para mí». Así describió Ferenc el asombroso cambio.


