El tumor primario de Gergő era un cáncer testicular, con metástasis en pulmones, abdomen y cabeza. Tras la quimioterapia y la radioterapia, entró en coma y fue ingresado en una unidad de hospitalización en Alemania. Sus médicos consideraron que sus posibilidades de supervivencia eran nulas, y solo recibió cuidados paliativos. Nadie esperaba que Gergő pudiera recuperarse en casa. Sin embargo, así fue exactamente.
«Los médicos no esperaban ninguna mejoría. Pero ahora no entienden a qué se debe esta gran mejoría», informó Heléna, la pareja de Gergő.



