Béla padece diabetes tipo 2 desde hace 30 años.
Como suele ocurrir con las personas que sufren diabetes, desarrolló un estrechamiento de las arterias en las piernas; primero en los dedos de los pies y luego en todo el pie, que comenzaron a necrosarse y a ponerse negros por falta de circulación sanguínea. Como consecuencia, los médicos le amputaron la pierna izquierda. Posteriormente, la herida no cicatrizó correctamente y Béla tuvo que tomar analgésicos fuertes.
Más tarde, el problema apareció en su pierna derecha, pero para entonces ya había encontrado una solución que evitaría nuevas amputaciones: los vasos sanguíneos de su pierna se regeneraron y se restableció la circulación sanguínea en la extremidad.
Su dificultad para caminar se vio agravada por la falta de aire y la dificultad para respirar; no podía caminar más de 15 o 20 metros seguidos. Eso ya es cosa del pasado; ahora Béla puede caminar kilómetros.
Su presión arterial y sus niveles de glucosa en sangre también se han estabilizado, y sus mareos han desaparecido. La inflamación alrededor de su corazón ha desaparecido por completo y sus problemas renales también se han resuelto.



